lunes, 6 de abril de 2009

Fracaso


1. En Una Novela Rusa el gran Emmanuel Carrére venía a decir lo que todos sabemos: aquellos que trabajan en lo que podríamos llamar actividades ordinarias viven una vida miserable comparada con la de los artistas, escritores, editores... Disponemos de un mes de vacaciones al año que no siempre podemos tomar cuando queremos, madrugamos para el morning commute (gracias MGMT), recibimos continuas humillaciones a lo largo del día y ganamos enclenques sueldos en comparación con los creadores y sus difusores. Lo mejor de todo es que Carrére nos cuenta como esos creadores no tienen la más mínima idea sobre la vida que lleva el vulgo y ni siquiera les importa. Esto explicaría, por un lado, la inevitable falta de contables y oficinistas en las obras liteario-fílmicas, y por otro la frase de Mijail Romm (aquel director de cine soviético maestro de Tarkovski) que siempre me repito esperando poder pronunciarla algún día: Mientras fui un fracasado acumulé todo tipo de experiencias y conocimentos. Un día comencé a hacer películas y descargué todo lo que había almacenado durante aquellos años. Nunca volví a acumular nada más.

2. Durante estos días he estado leyendo un libro sobre el Boom de la literatura hispanoamericana, en concreto sobre García Márquez y Vargas Llosa. El libro es de una candorosa endeblez pero el tema es muy interesante. Pensemos en un grupo de aspirantes a escritor, de diferentes paises, que comienzan a tejer una red de relaciones y amistades basadas en su gusto por los libros, la escritura como búsqueda de la obra total, el cambio social y la revolución cubana. Digo la obra total o totalizadora (algunos saltaron a tiempo antes de que pasara a totalitaria). Serían libros como La Casa Verde de Vargas Llosa o La Muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes o Rayuela de Cortazar (estaría también 100 Años de Soledad que nunca me ha provocado más que 100 páginas de aburrimiento). Sin embargo, mi interés no está hoy tanto en los libros como la vida que hizo posible aquellos libros. Ese saltar de un país a otro, de una beca en París a una corresponsalía en Caracas, a una colaboración periodística, a una traducción mal pagada, a un guión de cine, a un trabajito en una editorial, a un curso en una universidad gringa, a una estadía entre barbados revolucionarios, a un periodo de penurias en un pueblo de Teruel, a la paz de haber ganado un premio bien dotado, a la ciudad donde parecen caer todos en una mezcla de utilitarismo y camaradería. Llegan a Barcelona en algún momento de sus vidas errantes, siempre respaldados por sus mujeres, habituales consortes de la burguesía ilustrada sudamericana, bebedoras de Gin&Tonic, no desmerecedoras en la conversación intelectual pero volcadas en su labor doméstica y maternal. Detras de cada gran escritor, podríamos decir, hay una señora que cuida de los niños y la casa. Llegan, pues, a Barcelona, donde conformarán una especie de grupo siempre en formación, visitado por los habituales compañeros de viaje, en un itinerario que les lleva a París pasando por España y de nuevo a América tras comprobar que unos triunfan y otros mendigan una colaboración en cualquier revista cultural. Se reunirán todos juntos para Navidad o Fin de Año, beberán demasiado por unos días antes de volver a su propia rutina, las horas frente a hojas o máquinas de escribir, en casas donde los niños saben desde pequeños que el ruido es el gran enemigo de la inspiración. Un proceso que durará unos pocos años antes de que decidan volver a sus países, y la comunidad se vuelva a disgregar, obligada por los años, los rencores, el aburrimiento, la nostalgia por la tierra, la edad y la muerte.

3. No hay vida más triste que la nuestra. O la mía. Leer las vidas de los otros con la frustración de una cajera de supermercado ante las revistas del corazón. Hazañas literarias. Esta es la verdad para aquellos que pensamos que no existe mejor oficio ni otra vocación. No hay resignación que valga para estos momentos. Ser contable y trabajar de noche es el único consuelo que nos puede quedar.

viernes, 3 de abril de 2009

El Otro Borges


I can give you my loneliness, my darkness, the hunger of my heart; I am trying to bribe you with uncertainty, with danger, with defeat. Así terminaba Borges su poema más desatado y romántico. Lo escribió además para una mujer casada, Beatriz Bibiloni Webster de Bullrich (vaya nombre). Es el Borges de los 30, algo gordo, a veces barbado, vidente aún y siempre enamorado. Enamorado sí, pero cómo? Según su mucama durante 40 años, el señorito Borges no conoció bíblicamente mujer alguna, y se casó dos veces lo que tiene un merito altísimo. Conocemos la primera experiencia sexual truncada del apenas adolescente Georgie. Su padre le da una moneda y le indica una dirección a la que debe ir. El pequeño Borges llega a una extraña casa, llama a la puerta y le recibe una señora de horrible aspecto sicalíptico. No pasa ni un minuto cuando sale huyendo de aquel lupanar.

Borges crece rodeado de libros que devora con su corta vista y libros que le devoran la vista que parece quedarle (cada vez menos). También el joven Borges, el de los años 20 es aficionado a la vida nocturna, a la juerga y al coqueteo con el wild side, el barrio Sur. Su breve pero intensa afición al alcohol termina aquel día que llegando demorado a una reunión oye desde la entrada a la mujer a la que por entonces pretende: Borges, sí, un genio.. pero también un borracho. No volverá, pues, a emborracharse y será extremadamente duro con aquellos que lo hagan. Interesante Borges el de los años 20. Recorría con Mastronardi, gran aficionado a la noche y protagonista de la anécdota Mastronardi-Gombrowicz (cálmese Mastronardi, por favor), recorría, digo, las calles, los almacenes, las cafeterías. Mastronardi, que pasó media vida en cafés, solo, porque el suyo fue un destino solitario que envidió Borges en público (no hay más que leer el obituario que compuso para El País) pero que lamentó en privado: murió solo en una residencia de ancianos. También hizo algo de vida galante con Nestor Ibarra, uno de sus amigos de su juventud, del que fue cuñado o concuñado o como se diga, y es que las hermanas Astete fueron pretendidas por el duo Ibarra-Borges, o quizá fue al revés, ya dijo Borges aquello que Ibarra comentaba: creo que nos quieren llevar a l´oscuro... La cuestión es que Nestor se casó con una de las hermanas y acabó yendo a París (su sueño de juventud, tanto que su padre le prometió costearle el viaje una vez se licenciara en Derecho, y fue el hombre y sacó la carrera en un año. El padre no cumplió la promesa, ya lo dice el refrán). Borges esperaría 40 años para casarse con una señora Astete arrugada y con cara de loro (por suerte Borges es ciego, dijeron los amigos).

Aunque para pasiones Borgianas la que sintió por Haydee Lange, la hermana de Norah, que acabó dejandole por Oliverio Girondo (Antonio, uno de tus ídolos) al que Borges odiaría de por vida, y que en un arrebato de generosidad cedío a Neruda el derecho de pernada sobre su mujer mientras Lorca se reía por lo bajini (es una historia muy extraña).

Realmente la lista de amores de Borges es interminable. Estela Canto fue una de las más duraderas y más odiadas. El Aleph fue escrito para ella y fue ella la que recibió el manuscrito original que se encargó de subastar en Sotheby´s. Borges le pidió matrimonio, y ella, posterior borracha y comunista según palabras de Borges le pidió consumar sexualmente su unión antes del sí quiero. Dos años y medio fueron precisos para que ella desistiera del intento, si bien Borges le reconoció querer superar sus inhibiciones y según Estela la virilidad de Borges era más que perceptible.

La retranca de Borges es un mito confirmado. En esos primeros 60, la cursi de Maria Esther Vazquez (Silvina Ocampo dixit) afirma haberle visto la huevada en Mar del Plata mientras Borges sin pudor alguno se quitaba el pantalón y se ponía el bañador en medio de la playa (este Borges ha hecho de la ceguera una máscara, dijo Bioy entonces). Maria Esther aceptó la propuesta de matrimonio y luego se lo pensó para decir no, o bien fue la madre de Borges la que con miradas de suegra celosa se lo dijo. Sí, porque finalmente el guardian del castillo Borgeano acabaría siendo la madre, Doña Leonor Fanny Acevedo de Borges. Los amigos decían: a Borges lo castró la madre. Y así fue en cierto modo. Tanto que cuando la ceguera de Borges lo atrajo de nuevo a sus brazos se encargó de alejar a las anteriores pretendientes, siempre guapas y jóvenes, para aceptar tan solo al callo de Elsa Astete. No hicieron falta más que unas horas para advertir que aquel matrimonio sería un fracaso. Sobre todo cuando tras la frugal celebración, copita de champagne incluida, Doña leonor le dijo a Borges: bueno Georgie, ahora tenés que ir a tu casa con tu mujer. Y Georgie dijo que no, que su casa era aquella y él se iba a dormir (a los 60ytantos no es fácil cambiar de rutinas). De nada sirvieron las artes de ornitomujer de Elsa, aquella noche Borges durmió en su cama.

Y así hasta acabar emulando a John Lennon, casarse con una japonesa y conseguir que todo el mundo odie a la viuda. María kodama usó con Borges la mejor arma que contra un ciego puede usarse: el silencio. Administró el silencio para crear una dependencia tal que anuló lo poco que de voluntad quedaba en él. Eso y la falta de la madre que pese a los pronósticos de algún amigo-enémigo no consiguió vivir 120 años. En el tiempo de los primeros reproches a María Kodama por aislar a Borges de sus amigos de siempre, Bioy, en su habitual magnanimidad dijo algo muy cierto: yo lo envidio a Borges, con su edad viajando y con mal de amores.

to bribe you with uncertainty, with danger, with defeat En realidad, lo único que pudo ofrecer fue literatura, y ya fue mucho.

miércoles, 1 de abril de 2009

Toros


Lo dijeron ellos: Ya están aquí los Toreros Muertos.

Lo dice Belmonte con su perfil serio de mentón prominente: Se torea como se es. Belmonte que humildemente achacaba aquello del "Pasmo de Triana" al cansancio nocturno que una señora ya casada le provocaba. Claro, está también el tema de los terrenos (no hay terrenos del toro y terrenos del torero, hay un solo terreno), y el saberse valiente a pesar de hablar mucho y en primera persona del miedo. A usted solo le falta morir en la plaza, le dice Valle-Inclán y Belmonte le contesta: se hará lo que se pueda Don Ramón. Reconoce Juan Belmonte que su peor momento taurino lo provocan las lecturas de D´Annunzio (se torea como se es y se torea como se lee). El cansancio, el agotamiento tan sevillano que apenas le tiene en pie durante una corrida en la que es volteado una y otra vez por el astado (Zabala influence) hasta que las heridas obligan a llevarle a la enfermería. Belmonte en la camilla y las voces que preguntan: es grave? qué tiene? se salvará? Y el médico que tras un ligero análisis dice: este hombre lo que tiene es sueño. Belmonte como aquel que viaja por toda España y toda América con la compañía de su cuadrilla y una maleta llena de libros: se lee como se es.

Al otro lado, outsider del toreo mayor sevillano, hermano del llorado Joselito (gracias otra vez Zabala), el gran Rafael el Gallo. La lengua, el lenguaje que utilizamos cada día, las expresiones que nos permiten acotar de manera inteligible para el otro aquello que hemos podido vivir o pensar tienen necesariamente un origen y, por tanto, un creador. Más allá de sus famosas espantás, Rafael el Gallo se nos antoja como uno de esos creadores, uno de los principales: Lo que no pué ser, no pué ser, y ademáh éh imposible. O la ya mítica: Hay gente pa tó. Estaba el Gallo en una tertulia de café de las de antes, junto a Cossio (el estudioso de la tauromaquia) y algún que otro intelectual cuando entró Ortega y Gasset. Se sentó junto a Cossio, que le presento a Rafael el Gallo. Rafaé, este es Ortega y Gasset, el gran filósofo. Rafaé se quedo pensativo y le pregunto directamente a Ortega: y un filósofo a que se dedica? Ortega y Gasset le respondió: un filósofo es una persona que se dedica a pensar. Rafael el Gallo se quedo pensando, se volvió a Cossio y le dijo: Hay gente pa tó.

Era otro tiempo y eran otros toreros. Ignacio Sanchez Mejías, que murió lejos de su tierra por un toro llamado "Granadino" (la última que tomo de Don Vicente), porque siempre lo lejos está en otro sitio, pero Sevilla está donde tiene que estar (lo dijo Rafaé, sí); y al que Lorca dedicó su elegía Llanto por Ignacio Sanchez Mejías. Fue él quien los reunió a todos en 1927: Lorca, Alberti, Gerardo Diego, Luis cernuda... en el Ateneo de Sevilla por el 300 aniversario de Góngora. Fue también Ignacio Sanchez Mejías como Presidente del Real Betis Balompié durante los años 30 el que formaría el equipo campeón del 35 (Viva er Beti manque gane!)

Béticos, intelectuales, toreros, sevillanos... Ellos fueron los mejores de todos nosotros.

P.S. las constantes referencias a Vicente Zabala (R.I.P.) son un muy oscuro homenaje al gran Joaquín Vidal

lunes, 16 de marzo de 2009

CRISIS = CAMBIO = ROMPERLO TODO


1. Un tiempo que apenas puedo imaginar: los años que siguen al final de la 2ª Guerra Mundial. Europa en reconstrucción, gobiernos idelógicamente timoratos, mucho mirar hacia otro lado. En Inglaterra los laboristas intentan sustituir la mantequilla por Peanut Butter y George Orwell inspirado por disparates de este tipo escribe 1984. Francia asiste a una depuración no demasiado clara. Algunos cineastas como Clouzot intentan vender sus filmes rodados bajo la ocupación como metáforas antinazis (Le Corbeau) ante el miedo de ser apartados de la vida pública y profesional. Arletty dificilmente puede argüir defensa mejor a la acusación de haber tenido relaciones con un oficial nazi que esta: mi corazón es francés pero mi culo es internacional. Alemania se me antoja un caso especialmente triste, con todos esos moralistas sermoneando por un lado (Heinrich Böll) y los otros recomponiendo el pais con el mismo ahinco con el que descompusieron dentaduras en busca de oro. Para mi, la Alemania de posguerra es inevitablemente nublada. Italia, sin embargo, presenta la mejor imagen mental (en mi mente, claro está) de todas. Tras el paréntesis fascista (20 años de ilusión marcial) se impone el inevitable talento italiano para las situaciones de cambio y el talento italiano inevitable para el trabajo en equipo (que se lo digan si no a la Azzurra o a Flaiano, Pinelli, Cecchi D´Amico, Scola, Risi, Fellini o Rondi o Guerra entre otros).

2. Un artículo del Boston Globe alerta sobre el nuevo comportamiento durante la crisis:“Mientras las crisis del ’29 fue algo público y participativo, algo que podía verse y sentirse en las calles, la depresión del 2009 será una experiencia menos visible y más aislada. Con la disminución de los precios de la televisión de pago y la proliferación de nuevos canales, se hará más fácil matar el tiempo a solas. Y el tiempo libre será algo que sobrará durante la depresión del siglo XXI. En lugar de las polvorientas familias de granjeros vagando por los caminos, el icono visual de la depresión moderna será algo tan sutil como el parpadeo de millones de televisores que nunca se apagarán mientras los desempleados sigan en casa, llenando sus días con la distracción más barata”.

3. Hay soluciones y soluciones. Durante los años que siguieron a la 2ª Guerra Mundial se publicaron numerosas novelas de corte existencial que abundaban en el absurdo de la existencia humana: La Naúsea, El Extranjero, Una Cuestión Personal, Homo Faber... La solución propuesta en algunas de ellas era el suicidio. No siendo esta una alternativa demasiado satisfactoria, nuestros autores llegaron a una conclusión no demasiado original pero sí conmovedora: la solución es la entrega a los demás: Albert Camus en La Peste. Hoy en día, cuando la autoridad moral de un Camus es sustituida por el balbuceo inconsecuente de un Bono, la única respuesta que puedo esgrimir es la post punk e irónica de MGMT. Buenas Noches.

Time to Pretend

I'm Feelin rough I'm Feelin raw I'm in the prime of my life.
Let's make some music make some money find some models for wives.
I'll move to Paris, shoot some heroin and fuck with the stars.
You man the island and the cocaine and the elegant cars.

This is our decision to live fast and die young.
We've got the vision, now let's have some fun.
Yeah it's overwhelming, but what else can we do?
Get jobs in offices and wake up for the morning commute?

Forget about our mothers and our friends.
We were fated to pretend.

I'll miss the playgrounds and the animals and digging up worms.
I'll miss the comfort of my mother and the weight of the world.
I'll miss my sister, miss my father, miss my dog and my home.
Yeah I'll miss the boredom and the freedom and the time spent alone.

But there is really nothing, nothing we can do.
Love must be forgotten. Life can always start up anew.
The models will have children, we'll get a divorce,
we'll find some more models, Everything must run its course.

We'll choke on our vomit and that will be the end.
We were fated to pretend.

jueves, 12 de marzo de 2009

Distopías Celestes


Al hablar de antiutopías o distopías siempre alguien levanta la mano y dice: Un Mundo Feliz..1984...Farenheit 451. Novelas en las que se construyen mundos alternativos y pavorosos de manera rigurosa y global. Sin embargo, al buscar en la Wikipedia el término Distopía aparece una lista inmensa de títulos que proponen mundos alternativos no ideales. Algunos son bien conocidos: La Naranja Mecánica de mi admirado Anthony Burgess (del que también añaden 1985, que no he leido y promete ser una gran frikada, y del que no incluyen The Wanting Seed, memorable novela distópica que mezcla ciclos de agustinismo y pelagianismo con algo de antropofagia y homofobia), Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick, cuya vida paranoide estaba siempre por encima de sus libros (no olvideis leer Yo estoy vivo y vosotros estais muertos, la biografía escrita por Emmanuel Carrere), o Soy Leyenda de Richard Matheson que antes de inspirar a la peli con Will Smith dio lugar a otra mejor y más divertida con Charlton Heston algo talludito.

Entre todos los libros que se nombran uno me sorprende: La Trama Celeste. Fue escrito por el genial Adolfo Bioy Casares en los años 40, y no pasa de ser un relato, un cuento algo largo. Nunca pensé en La Trama celeste como relato distópico, y sin embargo lo es. Propone una serie de mundos alternativos, universos paralelos en los que nuestra existencia se acerca o se aleja del modelo normal por detalles que en apariencia podrían parecer absurdos (en uno de los mundos paralelos Cartago no es vencido totalmente y Gales no existe), y todo bajo el paraguas teórico de Louis Auguste Blanqui, un revolucionario francés del XIX que entre discurso, prisión y agitación comunista escribió un extraño libro llamado La eternidad a través de los astros. Hipótesis astronómica (vaya título) donde expone sus ideas cósmicas. Y lo mejor de todo es que el conjunto sirve a Bioy para contar su ya famosa historia de parejas que no pueden encontrarse por torpeza del hombre (incapaz de darse cuenta de que hay una mujer que le quiere)usando el habitual tono de elegante choteo.

Adolfito (como le llamaba Borges) fue alguien eternamente dividido entre dos grandes pasiones: la literatura y las mujeres. Su padre fue Ministro, su madre lo consideró un perdido, se casó con una escritora 10 años mayor que él a la que engañó con dedicación y ternura (yo sé que me quiere porque siempre vuelve a mi, diría ella). Conoció un día a Borges y desde entonces pasaron toda su vida juntos (hasta que llegó la china). Los diarios de Bioy repien esta entrada cada día: ceno con Borges. Los dos escribieron libros que solo ellos comprenden (Silvina, la mujer de Bioy, llegó a odiar la manera en la que trabajaban cada noche: riendo como niños sádicos) y todos disfrutamos (las historias de Isidro Parodi). Finalmente Adolfito vio como todos morían a su alrededor: su mujer, su hija, su mejor amigo. De manera resignada y elegante aceptó lo que llegaba.

La Trama Celeste, En Memoria de Paulina (que dio lugar a una película absurda con Eusebio Poncela In Memoriam), Los Afanes o El Perjurio de la Nieve, entre otros, son, sin duda, los mejores cuentos de imaginación razonada escritos en español. El Sueño de los Héroes es la novela que releo una y otra vez cada cierto tiempo.

Decía Fernando Pessoa que no conocía mayor placer que pasar una tarde leyendo las historias de Sherlock Holmes (habano incluido). Pongamos a A.B.C. en lugar de A.C.D. y un Gin Tonic entre tanto humo.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Desde Vian(a)


1.
Reviso mis tarjetas de visita. Ver el propio nombre impreso le hace sentir a uno extraño y curiosamente responsable, como cuando alguien en voz alta pronuncia nuestro apellido (mascullamos un "presente" apenas audible por el miedo). Tendría que ser una obligación pasearse por el pasado, algo así como Vian en La Hierba Roja (que para nosotros sería Laa Hierbaa Rojaa). Volveríamos con algunas ideas ya previstas y otras se irían improvisando sobre la marcha. Donde nos quedamos dormidos aparecería un despertador, y allí donde callamos se oiría una voz antigua y gangosa queriendo parecer segura. Yo volvería al Padre Manjón, a que de una vez por todas me pegasen los gamberros. Daría una vuelta por el IB Velazquez a comerme una de aquellas cuñas digitálmente servidas (y ya sabes a qué me refiero) en la cafetería del instituto. Por último visitaría la Facultad para lamentar todo el tiempo que perdí y ya nunca podré recuperar. Otra posibilidad sería la de volver a a ser un niño, y ser presa de confusiones habituales. Entonces fueron Gary Cooper, Gregory Peck y Cary Grant (pero quién es quién?). Hoy serían Hamilton y Obama (pero quién es negro?).

2.
Debiéramos ser capaces de reducir el campo de batalla. Luchar contra la vida moderna (modern life is rubbish) y movernos en círculos apenas poblados por 4 o 5 espectros. En este nuevo mundo sin esperanza estos fantasmas del pasado lo serían también de nuestro futuro. Una y otra vez sacaríamos los mismos temas a discusión, y ya no valdrían excusas precipitadas o argumentos pobres. Lo que pudo ser acabaría siendo a fuerza de razón, sentido común y maneras educadas. Algunos le llaman a esto secuestro o privación de la libertad, pero yo prefiero que conste como ajuste retrospectivo de la realidad.

3.
Sigo leyendo de manera desordenada sobre gente diversa. Tenemos por un lado a Rothko (no, no es el de Rothko y sus hermanos), que pretendió decorar un restaurante de lujo con sus cuadros buscando cortes de digestión (y no es broma) y tuvo que echar marcha atrás consciente de que el hambre puede con el arte contemporáneo (probablemente Damien Hirst lo hubiera conseguido). Luego tenemos el caso de TE Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia, cuya sexualidad bascula entre el serafismo inocente (pleonasmo claro si no fuera por el ángel caido) y el sadomaso cutre (le pedía a cualquier señor fornido o pescador de atunes que le diera unos garrotazos por eso de fortalecer el espíritu). Mi preferida es Edith Piaf, que tras años de tragedia músical y vital, grandes canciones, himnos al amor, no arrepentirse de nada... acaba su carrera con un absurdo y ridículo duo con un tipo absurdo y ridículo (con el que ademas se casa), grabando la actuación televisiva más ridícula y absurda posible. La canción se llama "De qué sirve el amor?" y la respuesta es simple.

martes, 3 de marzo de 2009

Revolución Permanente


Uno lee esas novelas rusas en las que cientos, miles de patronímicos van de un lado a otro llamándose padrecito, llorando, bebiendo, calentando el samovar, escupiendo en el suelo, echándole rábanos y pepinillos a todo, hablando de los viejos tiempos y de otros no tan nuevos... Uno lee, digo ,esas novelas en las que la gente recurre al canibalismo y se comen por culpa de la NPE o cualquier otra gran idea planificadora y colectivizadora de los años 20 y 30, mientras siempre alguien pasa en un tren atestado y ve a una señora correr sin éxito para coger el último vagón y el frío apenas deja abrir una rendija en el compartimento...
Uno lee, y no queda otra, están por todas partes, como si miles, millones de rusos con el pelo al rape hubieran dedicado años de gulag a escribir falsas novelas (que diría Benet) para alegría de esos otros que esperaban que aquello finalmente cayera (como cayó) con estrépito y resignación..
Uno lee, un viernes por la noche, este jueves a esta hora, un sábado al despertar resacoso y aburrido, resaca de aburrimiento, un lunes antes de ir a trabajar..
Uno lee que lo único importante de todo lo que vino después fue precisamente el principio, el germen, el estallido, la revolución, y que la idea de revolución permanente es lo más parecido a una de esas juergas interminables que acaban 3 días después entre temblores y nauseas y lagunas de memoria oscuras como mis días en Londres...
Uno lee, luego escribe, y luego (para variar) se va a la cama.
Buenas Noches